Mudanzas con niños, afrontar el cambio

Mudanza es sinónimo de cambio, y, por lo general, va acompañado de nervios, estrés e incertidumbre. Este cambio de entorno no solo afecta a los adultos. Los niños suelen vivirlo con más sufrimiento incluso. Es un error pensar que los más pequeños se adaptan rápidamente a cambios bruscos. Un cambio de casa hace tambalear su estabilidad y rutina. Los padres debéis transmitirles confianza y apoyo para superar con éxito esa transición.

Aunque cada niño posea una personalidad distinta, por lo general, para los niños de la casa, una mudanza supone un giro de 360 grados a sus vidas y les puede generar impotencia al no haber sido partícipes en tomar la decisión. Como consecuencia, es posible que se produzca cierta tensión en casa. 

Lo que más le preocupa, seguramente, sea alejarse de su círculo de amigos. El tema se agrava si la mudanza implica cambio de colegio o de ciudad para tu hijo. Para él significa vuelta a empezar.

Cuando se entere de la noticia, su comportamiento en casa seguramente cambie. Puede mostrar su lado más rebelde o sensible para llamar la atención. Se mostrará ausente, quizá deje de hablarte o se aisle, tal vez no te mire a la cara, deje de comer e incluso puede que se presenten problemas de insomnio. También puede que opte por la vía del chantaje emocional: llorar desconsoladamente y rogarte que no hagas la mudanza.

Comunícale la decisión lo antes posible

Cuando te plantees mudarte, tantea el terreno con tu hijo lo antes posible para ver su reacción. Explícale las razones y las ventajas de cambiar de hogar.

Una vez que tomes la decisión, háblalo con él con total sinceridad. No pases por alto cuestiones que a él le pueden preocupar. Cuéntale la parte mala, pero céntrate más en hacerle ver las ventajas, en función a su edad, que va a experimentar en su vida, pero, ¡ojo!, no le crees falsas expectativas.

Escúchalo y ponte en su piel

Seguramente, tu hijo te rebata la idea de mudarse en multitud de ocasiones. Aunque esto dependa de la edad, siéntate con él y deja que se explique. Demuéstrale que lo entiendes. Si te dice que le da pena irse, admite que a ti también te genera miedo e incertidumbre, pero que a la vez es un paso emocionante que vais a hacer juntos y que muchas cosas buenas están por llegar.

Anímalo a participar en la mudanza

Uno error muy común en mudanzas con niños es que los padres los mantienen al margen en el proceso y ellos se sienten desplazados porque no se les ha pedido opinión ni se les informa de los detalles. Eso hay que cambiarlo.

Una vez que le has explicado los motivos, intenta que el niño participe en la mudanza con pequeños gestos: guardar sus juguetes en cajas, empaquetar libros, organizar la ropa, escoger la cama y decoración para su nuevo cuarto, ayudar a elegir el color de las paredes, hacer una lista de enseres que comprar… por muy estresante que sea una mudanza, procura no transmitirle agobio. Comparte con él estas tareas con una gran sonrisa para transmitirle optimismo e ilusión.

Muéstrale su nuevo entorno de forma progresiva

Es recomendable que semanas antes de la mudanza, lo lleves a que conozca su futuro hogar y el barrio en el que se encuentra la nueva vivienda. Muéstrale los sitios que más le pueden interesar, como parques, cines o piscinas cercanas, por ejemplo.

En la nueva casa, explícale cómo va a ser la distribución: el salón, la cocina, el baño y, lo más importante, su nuevo cuarto. Si puedes permitirte que elija su futura habitación, hazlo.

Que no pierda el contacto con su antiguo entorno

Cuando os hayáis mudado, procura que tu hijo no pierda de vista de forma radical a sus amigos de siempre y a familiares que solía ver con frecuencia. Invita a sus amigos para que vengan a casa, que jueguen juntos en su nuevo cuarto o que disfruten de un paseo por el barrio.

Hazlo igual con la familia que él suele ver a diario. Hay que hacerle sentir que sí, que ha cambiado de casa, pero que no ha roto sus lazos afectivos.

En el caso de que por lejanía no puedan venir a casa, cambia las tornas y llévalo a su antiguo entorno de vez en cuando o propicia un encuentro en otro lugar.

Ayúdale a hacer nuevos amigos

Además de preocuparle perder el contacto con su entorno, la idea de hacer amigos nuevos puede ser agobiante para el niño, así que trata de apoyarle. Una recomendación es que los primeros días en la nueva casa organices en casa una merienda con los nuevos compañeros de clase, en el caso de que haya cambio de colegio, o bien a los niños que viven en el nuevo barrio.

También es recomendable que lo apuntes a alguna clase extraescolar o taller, una buena de que desarrolle sus inquietudes a la par que hace nuevos amigos.

Aunque a priori no lo parezca, una mudanza puede tener efectos beneficiosos para los niños a largo plazo. Es un proceso que favorece la comunicación entre padres e hijos, y. aunque no sean conscientes, supone afrontar juntos un cambio intenso, cargado de situaciones estresantes pero también ilusionantes.

Si tienes hijos, estás pensando en cambiar de casa o ya estás en pleno proceso, pon en práctica estos consejos que te servirán para ayudar a tu hijo a afrontar la mudanza. Y si aún estás buscando una empresa que te ayude con el traslado de tus muebles y enseres, recuerda que en Mudanzas Sánchez Abeldani tenemos un servicio profesional de mudanzas nacionales e internacionales, además de contar con guardamuebles para facilitaros la vida. ¡Te esperamos!